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La
labor de captación de clientela no es la única, ni a veces la más importante
de las tareas que componen la actividad comercial. Existen otras muchas
tareas comerciales que resultan fundamentales para la subsistencia y
crecimiento de las empresas, y que podamos englobar bajo la denominación
general de mantenimiento de la clientela.
El objetivo de una empresa no es colocar productos en el mercado para que
los consumidores los utilicen con mayor o menor satisfacción, sino que la
razón de ser es la de prestar servicio a una clientela que, una vez ha
decidido trabajar con una empresa, acudirá habitualmente a alguna de sus
oficinas y mantendrá con ella una relación bastante estrecha.
Seguimiento de la clientela activa de la oficina.
Para desarrollar eficazmente una actividad comercial hay que efectuar un
seguimiento continuado de los clientes.
La venta no termina cuando el cliente ha firmado la operación. Existe
toda una labor que el comercial debe realizar después de la venta.
El seguimiento post-venta o el seguimiento de la clientela consiste en
mantener la satisfacción del cliente aún después de realizada la venta. Para
ello, los comerciales deben estar informados lo más posible acerca de sus
clientes, con el fin de ofrecerles un servicio de calidad continuado.
Por tanto, a través de esta información el comercial puede ir obteniendo
radiografías actualizadas de las relaciones que mantienen los clientes, y
diseñar la estrategia comercial idónea para rentabilizar y satisfacer al
cliente, y ofrecerle un servicio de calidad.

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