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Al
tratarse de una fase previa a la entrevista, no existe comunicación
propiamente dicha. No obstante, sí deberemos tener un factor muy importante
de comunicación corporal: el vestido.
¿Cómo debemos ir vestidos? Son muchos los estudios realizados sobre este
controvertido tema. Las conclusiones son unánimes: el vestido es un
indicador del status social. En distintos experimentos se refleja que la
credibilidad del mensaje y del emisor es proporcional al decoro de su
vestimenta, y que las acciones de una persona bien vestida son más seguidas
por terceros.
Una persona pulcra, bien vestida, bien peinada. Sin reproche, es una
persona que transmite confianza y estima.
El vestido es la primera impresión que recibe el cliente. De ahí que
debamos extremar nuestro cuidado en este punto. Pero, nos preguntaremos,
¿cómo conseguir este decoro, esta pulcritud? ¿cuáles son las normas estándar
de buena vestimenta?
La respuesta es sencilla. No debemos preocupamos tanto en "ir a la moda",
o llevar, por sistema, el traje oscuro. Más que ir bien arreglado, se trata
de evitar parecer poco cuidado. En suma, la pulcritud y buena presencia
consiste más en evitar detalles que puedan provocar una mala imagen en
terceros que el vestirse o arreglarse de una u otra manera. En muchos de los
manuales de buenas maneras y urbanidad tan de moda encontraremos muchas
recomendaciones al respecto.
Nosotros, a título de ejemplos, exponemos:
- Evitar ponerse prendas con cosidos, remiendos, manchas u otros
detalles que puedan centrar la mirada del cliente y provocar impresiones
no positivas. Es preferible vestirse con prendas de inferior calidad, pero
sin taras o defectos, que con la mejor tela y el mejor diseño con los
defectos apuntados.
- Utilizar una vestimenta adecuada a la situación. Cuando hablábamos de
las necesidades del cliente, comentábamos la seguridad como una de ellas.
Tenemos que ofrecer a nuestros clientes la tranquilidad de que sus
inversiones serán rentables y seguras.
- Si no mostramos una apariencia física de solvencia -naturalmente,
unida a una madurez personal y técnica-, nos resultará más difícil. Para
ello, es conveniente, como norma, evitar utilizar prendas deportivas, o
muy usadas, en detrimento de otras más acordes con el objeto de nuestro
negocio financiero.
- Combinar adecuadamente los colores. No se trata solamente de combinar
los colores de las distintas prendas utilizadas, sino de conocer el efecto
que producen en los demás.
- Resumiendo los muchos estudios realizados al respecto, apuntarque los
colores que generan más tranquilidad, seguridad y confianza, son, por
orden, azul, gris, verde, negro y violeta, y, por el contrario, excitación
y ansiedad son sensaciones que generan, por este orden, los colores
amarillo, naranja y rojo.
- Sentirse cómodo. El vestido, además de la función social de
reconocimiento del status socio-económico y profesional de la persona,
contribuye a satisfacer la imagen del yo-ideal. Si nos sentimos cómodos
con nuestros atuendos, nos sentiremos interiormente mejor y aumentará
nuestra autoestima y nuestra autoconfianza, lo cual repercutirá en unas
mejores relaciones con terceros.
En conclusión:
- El vestido refleja nuestra impresión ante terceros.
- El mayor arreglo y decoro en nuestro vestido repercute en mayor
credibilidad y confianza de nuestros comentarios.
- Debemos evitar cualquier signo externo que indique desarreglo
(despeinado, mal afeitado, uñas sucias, etc.), porque transmiten una mala
imagen nuestra y de la Caja.
- Sentirse cómodos con nuestra vestimenta mejora nuestra autoestima y
nos hace relacionamos mejor.

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